Capitulo 6 – El Ultimo Corredor

La hora del almuerzo ya estaba llegando a su fin cuando Rushella fue en busca de Hisui.

Al verlo entrar al edificio de clases, Rushella había pensado en llamarlo, pero al ver esa mirada de determinación en la cara de Hisui, cambió de opinión.

Por lo tanto, ocultó su presencia y lo siguió en secreto.

Hisui subió por las escaleras hacia el techo.

Debido al festival deportivo, los salones de clases estaban casi vacíos. Además, la hora del almuerzo estaba a punto de terminar, no había casi nadie allí.

En aquel techo vacío, esperando por Hisui estaba… su otro yo.

Rushella tragó saliva y se escondió en la sombra del techo cobertizo mientras observaba el encuentro de los dos Hisui.

-Hola, mi otro yo.-

Hisui agitó la mano y se saludó a sí mismo.

El otro Hisui se apoyó en los pasamanos del borde del techo y miró hacia abajo.

Vestido con el uniforme de la escuela, llevaba consigo la espada sagrada en forma de cruz, la Hoja Tzara, envuelta en una tela blanca.

Se dio la vuelta. Su cara era idéntica a la de Hisui.

Pero la profunda tristeza en sus ojos lo hacía ver como una persona completamente distinta a la del Hisui habitual.

Era el doppelganger de Hisui, el que tenía el modo Caza-Vampiros y sus recuerdos del pasado año.

Sin embargo, lo que él poseía no se limitaba solo a eso.

-… ¿Cómo supiste que estaba aquí?-

-Después de todo, tenemos la misma manera de pensar.-

-…-

-Para este tipo de eventos como festivales deportivos o competiciones atléticas, Miraluka siempre los observaba desde este tipo de lugares. Ella no quería llamar mucho la atención. Además, siempre llevaba consigo una sombrilla que obstaculizaría la visión de los otros padres y no podrían sacar fotos. Además, la vista desde aquí es increíblemente buena… Mirar desde aquí sería lo suficientemente bueno para ella. Entonces, es así ¿no crees?-

-Sí. Como se esperaba de mí mismo.-

El otro Hisui respondió débilmente con auto-desprecio.

-Entonces… La pregunta es, ¿qué estás haciendo aquí?-

-Dado que soy tú, deberías saberlo, ¿verdad?-

El otro Hisui le respondió con otra pregunta.

Hisui se apoyó contra la malla metálica del cobertizo y alzó la vista hacia el cielo.

-Miraluka está muerta.-

-…-

-No lo recuerdo. Porque tú tienes ese recuerdo. Pero lo escuché de otras personas. Aunque parezca extraño, no me siento triste.-

-Ya me lo imaginaba.-

-Debería estar muy triste. De hecho, me siento como si hubiera un hueco en mi corazón, pero no es nada grave. Realmente debería estar completamente triste. En otras palabras… como estás cargando con esos sentimientos, debes de estar sufriendo mucho. Tú estás soportando todo esto por mí, ¿verdad?-

-…-

El otro Hisui no respondió.

Los sentimientos y recuerdos después de que perdiera a Miraluka estaban con él.

Él debía estar sumergido en un océano de dolor.

-Estaba pensando, si Miraluka se fue, ¿qué debería hacer? Creo que estaría muy deprimido y conmocionado.-

-Así es. De hecho, así fueron tus vacaciones de verano. Con pocos amigos desde el principio, terminaste quedándote aún más distanciado de los demás. Empezaste a desconfiar de todos. Diciéndolo exageradamente, no confiabas en el mundo. No confiabas en un mundo sin Miraluka.-

El otro Hisui habló con un torrente de palabras.

Hablándole de su tristeza, hablándole de su soledad, hablándole de sus sentimientos por esa mujer que se había ido de este mundo.

-Entonces… obligándote a ti mismo, hiciste el examen de ingreso a la preparatoria. Para cambiar de ritmo, para deshacerte de tu pasado, elegiste una escuela donde nadie te conocía. ¡Qué penosa razón para elegir una escuela!-

-¿No es eso genial? Además, no te insultes a ti mismo, vas a lograr que me ponga triste.-

Hisui bajó la mirada con tristeza.

Después de todo, los dos eran él mismo. Ya sea hablando tristemente o con auto-desprecio, todo se reflejaba en sí mismo.

-No puedo evitarlo, durante los momentos más deprimentes, tú eras yo. Hasta ayer, yo estaba vagando por las calles. Llevando las posesiones pasadas de Miraluka, visitando a los lugares a los que habíamos ido juntos. Jodidamente lamentable.-

El otro Hisui se rió de una manera solitaria

Como el oyente, naturalmente, Hisui no se burló.

¿Cómo podría hacerlo?

-A pesar de saber de qué ella ya no estaba aquí. Pero… aun así me rehúso a aceptarlo. Después de todo, ni siquiera le dije nada…-

-… Sí. Lo entiendo. Ni siquiera una palabra de agradecimiento.-

El Hisui actual no tenía todos sus recuerdos sobre Miraluka. Sin embargo, aun así sabía que se habían separado de repente.

En el pasado, cuando se lastimó la rodilla y Miraluka mostró su verdadera naturaleza por un instante.

Después de eso, ni siquiera le dijo un simple “No me importa”.

Durante todo este tiempo, todo el tiempo, nunca fue capaz de decirlo ni una vez.

-Incluso ahora, todavía te sientes culpable, ¿verdad?-

Con dolor compartido, Hisui le preguntó a su otro yo.

Igual que Reina.

Todo era culpa suya por ser un incompetente, lo cual era la razón por la que su doppelganger ante sus ojos tuviera que traer consigo aquella pesada carga.

-Es lo mismo para ti, ¿No… ? Esos sentimientos son suficientes para dos personas… No, ni siquiera dos personas podrían cargar con eso.-

El otro Hisui respondió.

Sus ojos portaban una gran melancolía.

Esos sentimientos estarían mejor olvidados.

Sin embargo.

-Ya es hora de que vuelvas. A este ritmo, voy a terminar muerto. Si esto significa olvidar toda una vida, no quiero eso.-

-Tal vez tu situación actual es mejor.-

-Ríndete… No importa cuán doloroso sea, aun así quiero ser capaz de recordarla, al menos hasta mi muerte.-

-…-

-Pero sólo porque eres tú, te lo contaré.-

Hisui respiró hondo.

Nadie más estaba autorizado a escuchar sus palabras.

Para toda una vida, él, absolutamente, no se lo contaría a nadie jamás.

Aparte de él, a nadie.

-Hubo una vez en que yo la amé.-

Hisui oyó el sonido de algo cayendo al suelo detrás de él.

Como algo rodando por el suelo, rompiéndose, se quebró en pedazos.

Al igual que antes, una repentina ráfaga de viento sopló, encubriendo aquel sonido. Incluso los pasos rápidos y ligeros descendiendo por las escaleras no pudieron ser escuchados por Hisui.

-Quizás era el amor por una madre, o el amor por una hermana mayor, o mi primer amor… En fin, yo la amaba, en serio lo hacía.

Finalmente, lo dijo.

En este mundo sin Miraluka.

Aunque decirlo en voz alta no tenía sentido, al menos se las arregló para hacerlo.

El otro Hisui sonrió trágicamente, convirtiéndose en el oyente de alguien en duelo.

-¿No te da vergüenza decir eso?-

-Estas siendo ruidoso, así que cállate. Si piensas que es vergonzoso, entonces adelante, siéntete avergonzado.-

-Si regreso, probablemente sientas más dolor.-

-Lo sé. Pero… carecer de recuerdos también es doloroso. No sólo por Miraluka… sino por Rushella también.

-…-

-La razón por la que todavía puedo vivir día a día normalmente después de que Miraluka se fuera, en realidad es gracias a Rushella, ¿verdad?-

El otro Hisui no respondió.

En silencio, sonrió y dio un paso adelante.

Los dos Hisui se interceptaron superponiéndose entre sí.

En el instante en el que el Hisui vestido de uniforme tocó al cuerpo original, ambos se fusionaron en uno solo.

El clon dejo atrás la hoja Tzara, cayendo al suelo tambaleándose suavemente.

Hisui recogió la espada sagrada en forma de cruz extendiéndola ligeramente.

-Finalmente logré recuperar mis sentimientos.-

Llevándose la mano hacia el cuello, retiro el vendaje suavemente.

Tocándolo, confirmó la desaparición de las marcas de los temibles colmillos.

-Ahora puedo dejar de preocuparme. Wow, las competiciones de la tarde ya debieron haber comenzado…-

Mejor me apresuro para la carrera de relevos… Eh, ¿qué es esto?

Justo cuando estaba a punto de irse, Hisui notó algo bajo sus pies.

Probablemente la tapa de plástico se había desprendido cuando se cayó, derramando todo el contenido.

Por suerte, la tela alrededor de la caja del almuerzo todavía estaba intacta, así que la comida no se dispersó por todo el piso.

-… ¿Hmm?-

Esta tela y la caja… Hisui las reconoció.

Claramente eran suyas.

-¿Por qué…? ¿Podría ser que esa chica….?-

Hisui miró hacia abajo, y luego, frenéticamente corrió escaleras abajo buscando por sus alrededores.

Pero el edificio parecía estar vacío.

Rushella ya se había marchado.

-… Idiota.-

Rushella refunfuñó, vagando por detrás del edificio de la escuela.

Los estudiantes, los profesores y los padres estaban todos reunidos en la pista en estos momentos, así que nadie se había acercado al edificio de clases.

Hisui… probablemente estaba allí todavía.

Por supuesto.

Rushella lo sabía muy bien en su corazón.

Lo sabía desde un principio.

Incluso si no lo hubiera mordido, incluso si sólo era una persona común y corriente… Desde hace mucho tiempo hasta la fecha, continuando hacia el futuro, el corazón de Hisui siempre le perteneció a Miraluka.

Mientras caminaba, naturalmente las lágrimas rodaban por sus mejillas.

Imparables.

Rushella sólo pudo cubrir su rostro con ambas manos.

Presionando los dedos para sellar sus lágrimas dentro de sus párpados, se reprimió desesperadamente a sí misma.

Después de un rato, bajó las manos, pero su visión era borrosa por culpa de las lágrimas.

A continuación, una masa oscura apareció frente a ella, lo suficientemente oscura para distorsionar los rayos de luz.

Vestida con un manto negro, la sombra alta tenía un gran estilo vampiresco, emanando un aura que teñía los alrededores de esta pequeña ruta roja como la sangre.

El largo cabello negro parecía haberse desprendido de la oscuridad y luego se peinó en ella, mientras que esos labios carmesís eran aún más rojos que la sangre fresca.

La parte más inolvidable de todo era su piel de color blanco puro, superando toda la creación en este mundo.

Parecía haberse aplicado bloqueador solar, ya que su piel exhibía un brillo sutil que rechazaba a la luz del sol.

Esto se suponía que era una armadura artificial que reducía la belleza de un vampiro.

Pero la belleza absoluta de su piel no se vio alterada en lo absoluto.

Ya fueran sus labios o su cabello negro, todo era completamente impecable en ella.

Para resumir su cara en una sola frase, era un hermoso rostro nacido de la oscuridad.

El mismo tipo de belleza de Rushella, pero más refinada y pulida, la belleza de la madurez.

Hasta la fecha, Rushella había visto muchas bellezas.

Aunque las diferencias en la belleza varían de persona a persona, clasificándolas en tres, seis o nueve tipos tal vez dependían de las preferencias personales.

Pero la mujer que estaba delante de ella sin duda era más hermosa.

Para ser más exactos, había una diferencia fundamental entre ellas.

Frente a esta mujer, ella era más como una niña linda, Rushella no pudo evitar tener una sensación de derrota.

-… ¿Quién eres?-

-Yo soy uno de tu tipo, en todo el sentido de la palabra.-

Su rostro se acercó aún más.

También esos labios rojos como la sangre.

Incluso como miembros del mismo sexo, sus labios emanaban lujuria sin importar quien fuera el espectador, tan seductores que provocaban morderlos.

La mujer abrió los labios ligeramente, exhalando un dulce aliento.

En el instante en que sintió ese aroma, Rushella sintió un intenso mareo.

-¿Qué… estás… haciendo?-

-Probando un juguete que obtuve. Aunque ya lo había usado.-

Con su mano de porcelana, aplastó la botella pequeña en su mano, convirtiéndola en polvo de vidrio para esparcirlos por el suelo.

-Es el doppelganger ¿eh…? ¡De ninguna manera, yo seré…!-

-Tú eres un vampiro. En cierto sentido, los vampiros no pueden considerarse entidades completas, son existencias intermedias entre cuerpos físicos y espirituales. Por lo tanto, tú no acabaras como esa chica o ese chico. Sólo que tu verdadera naturaleza se verá expuesta completamente.-

-… ¿¡!?-

-Estás sedienta, ¿No es así?-

Ella extendió la mano para acariciar la garganta de Rushella quien se había desplomado en el suelo. Con unas uñas afiladas, arañaba su piel.

-Ya entiendo… esa sed es suficiente para volverse loco. Para un vampiro, es esencialmente el infierno. Sería mejor si te se acostumbraras a ello. Sería mejor si pudieras aceptar cualquier sangre sucia, sin importar cuan humilde sea. Pero tú no. Porque bebiste la sangre de Hisui, ya estás acostumbrada a esa sangre fragante.-

-¿¡Quién… de…monios…eres!?-

Ella no respondió.

Luego se fue, dejando a Rushella.

-¡E-Espera…!-

A pesar de saber que era inútil, Rushella aún extendió su mano hacia ella.

Su otra mano apretaba su propia garganta.

Debido a que la sed terrible estaba surgiendo más y más.

El incontenible deseo se propagaba a través de todo su cuerpo.

Para Hisui y Reina, sus seres interiores se separaban de sus cuerpos.

Pero los vampiros no podrían hacer lo mismo.

Ellos simplemente exhibían los verdaderos seres escondidos dentro de ellos.

La lucha entre la razón y el instinto.

Gritando como su fuera a vomitar sangre, Rushella llamó a quien deseaba.

-¡Hisui…!-

-Siento llegar tarde. Es mi culpa por dejarnos en último lugar…-

Hisui regreso a la pista y se dirigió adonde Mei y Eruru, inclinando la cabeza a manera de disculpa.

Apenas logró regresar a tiempo a su puesto como el corredor para la segunda etapa de la carrera, corriendo en la pista para recibir el bastón y correr a toda velocidad.

La clase de Hisui se había quedado atrás con el primer corredor, por lo que debido a la llegada tardía de Hisui, quedaron en el último lugar.

-… No te preocupes, está bien. Por cierto… ¿Te encuentras bien?-

-No moriré. Ah, pero quiero vomitar.-

-¿Por qué te tomas del abdomen después de correr una distancia tan corta? Eres demasiado débil.-

Las reprimendas de Eruru eran perfectamente razonables.

Aunque Hisui ahora no se encontraba en un estado óptimo de salud, estaba corriendo demasiado mal.

Además su mano estaba aferrándose a su vientre en estos momentos.

-No fue fácil capturar a mi doppelganger. También encontré al de la representante de la clase, aunque ella se perderá la carrera. Es un final feliz, ¿verdad?-

-Bueno… supongo.-

-Entonces sólo queda Rushella, ¿no?-

Mei y Eruru habían acabado su parte y ya estaban descansando a la espera.

Ambas se contuvieron, así que la clase de Hisui seguía en el último lugar.

Y la diferencia era bastante grande.

-Hey… ¿No es tiempo de que corra? Y tenemos que elegir a alguien nuevo para el tramo final… En este tipo de situación, alguien tiene que correr el doble, ¿no?-

-Lo están discutiendo ahora mismo. Oh, ahí viene.-

Mei señaló al otro lado del patio.

Cada etapa de la carrera de relevos constaba de correr medio alrededor de la mitad de la pista, por lo tanto, los corredores debían separarse en pares e impares, de pie en lados opuestos de la pista, esperando a que el bastón llegara a ellos.

Y este momento, era el turno de Rushella de pararse en la línea de salida.

Debido a que quedaron muy por detrás de las otras clases, Rushella estaba allí sola.

-Gracias a dios que por fin llegaste. Al fin podré ver los resultados de tu entrenamiento… Hey, ¿algo está mal?-

Hisui fue el primero en darse cuenta de la situación inusual.

Incluso desde lejos, le vio muy claramente.

Todo el cuerpo de Rushella estaba temblando, abrazándose a sí misma desesperada.

Las manos con las que se abrazaba tenían unas uñas excepcionalmente largas.

-Oye… Ella se ve muy sedienta. ¿No es un Ancestra Verdadera, al menos…? ¿No puede soportar un poco más…?-

-No sé los detalles con respecto a su condición, pero esta es una situación de emergencia. Por mucho que me resista a hacer una escena en público… no tengo otra opción.-

El encanto de Argentum brilló en la mano de Eruru.

Escondiéndose detrás de Mei, trató de ser lo más discreta posible. Si es necesario, le dispararía.

-Hey, detente… ¿¡En qué estás pensando!?-

-Esa es mi línea. ¿No lo entiendes después de verla…? Está en un estado completamente anormal. Tú debes saber muy bien de lo que la sed de un vampiro es capaz, ¿¡No!?-

-…-

Este era el destino sangriento del que ningún vampiro podría escapar.

Cuando la sed de sangre alcanzaba cierto punto, perdían toda racionalidad y se convertían en bestias sedientas de sangre fresca.

Hisui miró desesperadamente a Rushella, entonces mostró una sonrisa.

Quien corría antes que Rushella se acercó a ella, pasándole el bastón.

Entonces… Rushella lo tomó.

Aunque su mano tembló un poco, lo tomó con firmeza.

-… Ves, esos son los resultados de su entrenamiento, ¿verdad?-

-Por favor, deja de impresionarte por cosas tan triviales.-

Eruru lo regañó estrictamente. A su lado, Mei también mostró un rostro solemne.

Sin embargo, Hisui no les hizo caso y se volvió hacia sus compañeros cercanos que también habían terminado de correr.

-Lo siento, chicos. Yo correré el tramo final. Después de todo, ustedes todavía no lo han decidido, ¿verdad?-

-¿Eh~~?-

-Eso no es nada bueno, ¿o sí?-

-A pesar de ser que quedarían al último lugar seguramente, ceder a la desesperación es un poco…-

-Dime, ¿Ya te dejo de doler el estómago? … Parece que todos tenían quejas en abundancia.-

Hisui conocía muy bien su reputación en la clase.

Justo cuando Hisui estaba convencido de su derrota, una voz detrás de él lo ayudó.

-Dejen que Kujou-kun lo haga.-

Se dio la vuelta para ver a Reina.

Su pierna derecha estaba envuelta en vendajes mientras hablaba con una sonrisa. Rangetsu estaba ayudándola.

-Esa era mi responsabilidad en un principio… Kujou-kun, cuento contigo.-

-… Gracias.-

Hisui aceptó la petición de Reina y se dirigió a la línea de salida.

Desde que Reina le tomó la palabra, los demás no tuvieron ninguna objeción… mirando en silencio a Hisui.

Entonces… Rushella llegó.

Aunque la luz del sol era intensa, estaba corriendo demasiado despacio.

Desesperadamente luchando contra los impulsos de su cuerpo, ella estaba llegando a su límite.

Después de todo, Hisui fue justo frente a sus ojos.

La sangre que deseaba estaba a su alcance.

-¡Hisui…!-

Rushella lo llamó al mismo tiempo que se lamía los labios.

Su velocidad aumentó de repente.

El bastón en su mano cada vez le era más difícil de sostener.

Su otra mano, vacía, trataba de alcanzar la carne y la sangre que deseaba desde hace tiempo.

Mei se preparó, reuniendo la luz del sol en sus ojos.

Eruru levantó el arma.

Rangetsu tomó una postura como la de una bestia carnívora y feroz.

Pero Hisui actuó más rápido que ellas, más rápido que cualquier otra persona.

En contravención a las normas de carrera de relevos, el corrió hacia Rushella.

Entonces para evitar que los demás vieran su horrible aspecto, extendió sus brazos y la abrazó.

Hisui preventivamente había colocado su cuello en dirección a la boca de Rushella, dándole de beber su sangre.

Sin hacer un solo ruido, soportó todo el dolor.

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Simplemente corriendo para abrazar a la chica que estaba colapsando de agotamiento total, eso seguramente es lo que vieron los espectadores.

Los ojos de toda la escuela se centraron en ellos.

En un período demasiado corto para llamarlo un instante, Hisui susurró al oído de Rushella:

-El almuerzo estaba sabroso.-

-…¡-!-

La luz de la racionalidad iluminó los ojos de Rushella.

Debido a las palabras de Hisui o debido a su sangre… Seguramente ambas eran las razones de esto.

La existencia de Hisui que se las arregló para rescatar la mente de Rushella, al borde del colapso.

-Si tuviera que decir algo, todavía estas en periodo de aprendizaje. Honestamente, ¿por qué la tortilla tenía ese aspecto? Y el filete de hamburguesa estaba crudo, es completamente alucinante.-

-Estás siendo molesto… así que cállate…-

Rushella protestó con una voz temblorosa. Su delicada mano se aferró desesperadamente a la espalda de Hisui para evitar caerse.

-Pe-Pero el esfuerzo casi me mata… Ser tratada como una tonta por esa mujer, herirme un dedo, levantarme temprano…-

-Lo sé, lo sé. Ahora entiendes un poco mi dolor, ¿verdad?-

-¡Estas siendo ruidoso… en cualquier caso, en cualquier caso, Miraluka es mejor…!-

-Tú eres más importante que una persona muerta.-

Estas palabras causaron que toda fuerza en el cuerpo de Rushella se desvaneciera.

Ella estaba al borde de las lágrimas.

No importa la era, las palabras dulces son la forma más fácil de curar instantáneamente a alguien.

Incluso entre un vampiro y un humano… era lo mismo.

El bastón se deslizó de la mano de Rushella.

Justo antes de que tocara el suelo, Hisui lo atrapó.

-Lo siento, te dejaré a esta chica a ti.-

Hisui empujó suavemente a Rushella, confiándosela a Rangetsu.

Aunque Rushella parecía tener algo que decirle. Hisui ignoró deliberadamente su mirada y tocó su cuello.

Su hemorragia se había detenido.

Pero el cuerpo que estaba en el proceso de vampirización hace poco estaba gravemente anémico.

Y justo ahora, Rushella había bebido sin prudencia alguna.

De hecho, estar de pie era difícil con un cuerpo que había sufrido de una excesiva pérdida de sangre.

Sin embargo, esto fue lo que le permitió hacer lo que normalmente le era imposible.

-¡Eli Eli lama sabactani…!-

Acompañado por unos latidos del corazón cada vez más fuertes, Hisui recitó su cántico.

El emblema negro parecido a espinas apareció en su cuello.

No tenía que preocuparse, incluso si otros estudiantes lo veían.

Después de todo, desaparecería de sus mentes en poco tiempo.

Con este cuerpo, rebasó a todos los demás frente a sus ojos.

Modo Caza Vampiros, activado.

En ese instante, el contorno de Hisui se volvió borroso.

Las únicas personas que podían seguirlo con la vista eran Rushella y las chicas, las criaturas sobrenaturales.

Hisui corrió a lo largo de la pista con la velocidad de un rayo.

La distancia que lo separaba de las otras clases se estaba reduciendo.

Aunque en un principio era lo suficientemente amplia como para perder las esperanzas, Hisui aminoró esa distancia en un abrir y cerrar de ojos.

-¡¡Qué rápido… Kujou-kun es demasiado rápido!! ¡Rebasó a tres personas a la vez!-

La enérgica voz de la locutora relataba la heroica hazaña de Hisui en la pista.

Era Kirika, quien tenía el megáfono, tan emocionada que sus mejillas tenían un color rojizo en ellas.

Después del anuncio, las ovaciones empezaron a sonar al mismo tiempo que la escuela entera centraba sus ojos en Hisui.

Esto era bueno.

Con eso, nadie recordaría la escena de Rushella momentos atrás.

Aunque iba en contra de la filosofía de Hisui sobre una vida escolar normal…

-De vez en cuando está bien, supongo.-

Hisui suspiró y entró en la recta final, la parte recta de la pista.

Quien correría el tramo final en el primer lugar estaba justo delante, a unos pocos metros de distancia.

-Sé que esto cuenta cómo hacer trampa, pero por favor, perdónenme.-

-¡Por último, sólo queda una persona más! ¡Kujou-kun, eres demasiado increíble!-

La velocidad de Hisui decayó en un instante.

También, la mirada de toda la escuela se centró en Kirika.

Con la cara toda roja, ella regresó a su lugar en el consejo estudiantil.

Entonces… como si sus nervios tensos se hubieran dañado, Hisui estaba reduciendo la velocidad.

Antes de darse cuenta, el emblema en su cuello había desaparecido.

-Ah, no fue tan bueno después de todo.-

Con estas últimas palabras, Hisui cruzó la línea de meta, cayendo al suelo.

Naturalmente, él estaba en segundo lugar.

-¡Tú, grandísimo idiota! ¡No puedo creer que no lo consiguieras a pesar de haber llegado tan lejos! ¿¡Acaso todo mi entrenamiento fue una pérdida de tiempo!?-

-No digas más…-

Hisui no tenía fuerzas para discutir con la irrazonable Rushella.

Si ella no hubiera esperado tranquilamente a que su sangre se recuperara, o haberse hecho una transfusión de sangre, su vida realmente estaría en peligro.

-Oh, bueno… Lo que sea, te perdono.-

Dicho esto, Rushella abrazó Hisui, presionando su cabeza entre sus pechos.

-¡Ah! ¡Oye, ese es mi trabajo! ¡¡Muévete!!-

Mei acabó abrazándolo también.

Ser aplastado por dos gigantescos pares de pechos era algo serio. Hisui sintió que su conciencia se desvanecía.

Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, súper híper mierda.

Sin embargo, no tenía nada que lamentar si moría de esta forma, mientras su conciencia se desvanecía.

Sus compañeros de clase, en particular los chicos, lo miraban con ojos asesinos.

Los ojos de Eruru y Rangetsu estaban llenos de desprecio.

Por alguna razón, Reina tenía lágrimas en los ojos.

Finalmente abusando de su autoridad para sus propios propósitos, Kirika tomó el megáfono y gritó: ¡Oigan ustedes! ¡Dense prisa y salgan fuera de la pista una vez que terminen de correr!

-… Bueno, como sea. ¡Vaya, sí que estoy escaso de sangre…!-

-Oh bueno, ¡No te duermas! ¡Contrólate!-

Varios minutos más tarde, Hisui fue llevado a la enfermería.

Después de eso, recibió una transfusión de la sangre entregada por Eruru, acostado en la cama mientras escuchaba los discursos de cierre para la ceremonia. El festival deportivo de Hisui finalmente concluyó.

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