Capitulo 7 – Mascarada

Parte 1

El Séptimo Congreso Continental ´Elysium´ ~Una breve introducción de los asistentes de cada país~


I. Representante de la Espada Sagrada

La Pontífice Raquel IV está a cargo de organizar el congreso. Aunque ella tenga nueve años, su recia clarividencia es reconocida por todos. Es una genio que fue recomendada para convertirse en un papa a tan joven edad. Está acompañada de doce cardenales.

II. Reino Chevron

Aparte del Rey Zacherias III y las tres princesas, también estaban los nobles que estaban involucrados en las políticas del país con las que ellos ayudaban. Ellos formaban un total de tres mil personas el cual podría decirse que era el grupo más grande.

 

III. Imperio Zepharos

El emperador Ortofon VIII estaría ausente debido a su avanzada edad. Seria representado por el barón de las tierras Wadanhuoer. Aparte de él, había algunos pocos prestigiosos nobles más que habían asistido. Aunque sus números se acercaban a los del Reino Chevron, aun así su número de asistentes usualmente era pequeño.

IV. Unión Comercial Labrock

Liderados por el Caudillo EnzoSabatini, un total de siete alcaldes de las siete ciudades más grandes eran los que habían asistido.

 

V. País Caballero Lautreamont

Aparte del Paladín Oswald y la Princesa Primera, estaban la Princesa Verónica, la Princesa Cuarta, y la Princesa Silvia quien asistiría al congreso por primera vez. Las Princesas Segunda y Tercera no asistirían debido a estar estudiando en el extranjero. Además, había pocos nobles que asistirían.

Parte 2

Después de dejar de lado el folleto que había llevado consigo para pasar el tiempo, Ash se recostó sobre la cama con pereza.

-Como lo pensaba, Princesa-sama es impresionante.-

Unos pocos momentos antes, Silvia había estado tendida sobre su cama intercambiando miradas con él. Silvia estaba a solo un brazo de distancia de él. Pero después de leer el nombre de Silvia en el folleto, sintió que ella aún estaba a una distancia inalcanzable.

Ash sacó el reloj plateado que le había dado el Paladín.

Eran ya las seis quince de la tarde.

-¿Ya es tan tarde?-

Después de recordar que la Mascarada daría inicio a las seis treinta, se decidió. Justo al estar por tomar su traje colgado sobre la pared- Se detuvo.

-¿Qué estará haciendo Eco?-

Las chicas son diferentes de los chicos. Necesitan tomarse su tiempo para prepararse. Ash entendía eso. Aun así, Eco y Prim habían estado ausentes por cuatro horas.

-Aun si son tan lentas, esto es…-

Quién sabe dónde ha estado con Prim.

Después de decidirlo, Ash removió los vendajes en su brazo izquierdo.

Su brazo izquierdo estaba completamente cubierto con su ´Seikoku´ como se podía ver.

-Por suerte estoy conectado a Eco.-

No hacía mucho, Eco había sido raptada por Angela. En esa ocasión, Ash había encontrado el escondite de Angela con ayuda de su ´Seikoku´.

Ash colocó su puño izquierdo sobre su frente y sujeto su muñeca izquierda con su mano derecha.

-¡Por favor… dime donde esta Eco ahora!-

Después de una pausa, su brazo izquierdo comenzó a sentirse caliente y los símbolos grabados sobre su brazo izquierdo comenzaron a brillar. Mariposas creadas con magia comenzaron a volar una a una. Estas mariposas eran como señales en un camino y normalmente le mostrarían a Ash el camino hacia Eco.

-Huh??-

Pero lo que ocurrió enseguida dejo sin palabras a Ash. Las mariposas creadas habían desparecido y la luminosidad y el calor provenientes de su brazo izquierdo se habían ido también.

-¿¡Que está pasando!?-

Ash seguía sin moverse, sorprendido. Aunque intento una segunda y tercer vez, siguió fallando. Su ´Seikoku´ era como una lámpara brillante de cristal dragón rota. Había dejado de funcionar por completo.

Tenía un mal presentimiento. Esta era la ciudad capital del Paladín, así que nunca esperó que Eco estuviera frente a ningún peligro. Aun así, la conexión entre él y Eco había sido cortada esa era la verdad.

-Mierda…!-

Ash estaba sin opciones y salió corriendo de la habitación.

Estaba corriendo sin rumbo por el largo pasillo.

Cuando él había estado en la habitación junto con Silvia, Eco probablemente estaba en peligro… Cuando Ash pensó esto, sintió disgusto de sí mismo.

El espacio en el palacio era amplio. Aunque no tenía para nada idea de dónde buscar a Eco, aun así no podía quedarse preocupado en su habitación.

Mientras corría a toda velocidad por una esquina, Ash miró a una sirvienta.

-¡Uwaa!-

-Ara ara.-

Al mismo tiempo que la sirvienta murmuraba algo, evadió ágilmente a Ash.

No solo eso, también uso la corbata de Ash cuando él estaba por caer para jalarlo de vuelta. Ash tuvo suerte ya que unos momentos antes estaba por ir a dar de cabeza contra el piso.

-No es algo que Ash-sama haría, andar corriendo en pánico por el corredor.-

Ash dio vuelta y nerviosamente miró a Cosette.

Ash como si se hubiese encontrado con su salvadora imploró a Cosette que lo ayudara.

-¡Eco y Prim aún no han vuelto! ¡Incluso el ´Seikoku´ no ha funcionado!-

Cosette inmediatamente se puso seria.

-Entiendo. Ordenaré inmediatamente a las demás sirvientas que no están en turno que los busquen. Será mejor que dejar a Ash-sama correr por ahí sin rumbo.

-¡Gracias! Vamos- –

-Tú no debes. Por favor siga el plan original y asiste a la mascarada, Ash-sama.-

-Como podría… Ella es mi compañera. ¡No es correcto no ir a buscarla!-

-Por favor no olvides que esto es Ciudad Fontaine. Las siguientes palabras pueden no ser agradables así que pido su perdón… Ya que el ´Seikoku´ no está reaccionando, aunque Ash-sama se una a la búsqueda, no hay nada que pueda hacer.-

-¡Qu…!-

-Por otra parte, nosotras las sirvientas conocemos la estructura de este palacio. Por favor crea en nosotras y permítanos manejar la situación. Sin mencionar que Prim onee-chan es mi familiar. Lidiare con esta situación con toda mi energía.-

-Entiendo…-

Después de que Ash aceptaba asintiendo, Cosette finalmente sonrió.

-Aunque no es correcto que haga esto, debo pedir que Ash-sama sea el escolta de la Princesa.-

-¿Escolta de la Princesa?-

-Aunque ella sea lo que usted siempre ha visto, en realidad, es muy tímida y temerosa de los extraños. Pero, mientras Ash-sama este con ella, no creo que esto vaya a ser un problema.-

El plan de Cosette debería ser perfecto. Pero en esta ocasión donde Eco estaba en peligro, y aun así él estaría disfrutando la mascarada, él sentía que esto no era lo correcto.-

Como si ella hubiera visto a través de lo que Ash estaba pensando, Cosette garantizó:

-Por favor tenga fe en mí, Ash-sama.-

Ash de mala gana aceptó.

-…De acuerdo. Eco estará en tus manos.-

Parte 3

Después de las cuatro de la tarde, Anya había regresado a Beowolf a través del largo pasadizo secreto. Después de entregar a Eco al Dr. Hoffman, se dirigió a la regadera.

Aunque era verano, Anya sentía mucho frio. Estaba empapada por la fuerte lluvia del exterior hacia un tiempo atrás.

Después de entrar al vestidor, Anya primeramente se quitó el atuendo de sirvienta que estaba empapado de agua. Solo después se despojó de su ajustada ropa íntima.

Por último, soltó su cabello que estaba atado detrás de su cabeza y ahora estaba desnuda.

Había un enorme espejo colgando en la pared del baño.

-…-

Había pasado un largo tiempo desde que había mirado su propio cuerpo.

Su oscuro cabello húmedo, su piel del color del trigo que solo las personas de las montañas tenían, sus pechos pequeños, y sus curvas que parecían como si carne extra hubiese sido removida por un cuchillo.

Sin razón alguna, Anya tocó sus pechos. En comparación a la gerente de ´La Tene´, a Rebecca, a la presidenta del consejo estudiantil y a la Princesa Silvia, no había nada especial en los de ella- Pero al menos los de ella podían compararse con los de Eco.

Parece que no soy tan femenina… dijo Anya en burla hacia sí misma.

-…!-

Justo al pensar en eso, Anya entró en pánico.

¿Qué tontería estoy pensando? Anya en el pasado nunca se había preocupado por su apariencia. Era probable que al haber vivido en la academia de jinetes de dragón todo este tiempo, la hubiera hecho más impetuosa.

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Hablando lógicamente, los pechos grandes se volverían un estorbo en las batallas. Incluso había leyendas que decían que las mujeres guerreras de las personas de la montaña en los tiempos antiguos tendían a cortar uno de sus pechos para que no las obstruyera en el tiro con arco.

-Eso es. ¡Es mejor tener pechos pequeños que encarar un cuchillo!-

Después de que Anya intentó darse a sí misma una excusa, abrió el grifo.

Aunque al principio el agua estaba algo fría, se había puesto tibia en solo unos instantes. Anya una vez más estaba impresionada por las habilidades del Imperio y dejó que el agua cálida fluyera desde su cabeza.

Esperaba que sus impetuosos sentimientos fueran lavados también por el agua-

Mientras Anya dejaba fluir el agua tibia por su cuerpo con los ojos cerrados, pensó sobre la misión.

Básicamente, había sido una misión satisfactoria.

Aunque había subestimado la habilidad de pelea de Eco y había provocado que sus secuaces fuesen heridos, aun así, ya que no habían sido vistos por ninguno de los guardias, pudo salir de ahí.

-Pero… Los problemas comienzan aquí.-

Parte 4

En el tercer piso del palacio- En el salón de baile, la temperatura estaba subiendo. Todos los invitados usaban mascaras plateadas. Aparte de las máscaras tradicionales que ocultaban el área de los ojos, había también mascaras que tenían forma de dragones, leones y otros animales. Entre ellos, había también invitados que estaban vestidos como payasos.

Después que Ash vistiendo su traje formal se puso su máscara que le habían entregado en la puerta, se paró frente a la entrada. Esto era porque Cosette le había dicho que se encontraría con Silvia tarde o temprano si se quedaba en ese lugar.

La orquesta del palacio estaba interpretando una música suave al lado opuesto de la entrada. Ash nunca podría mezclarse en este tipo de ambiente tan sofisticado.

-Eco… Donde estás?-

Varias veces… Ash había usado su ´Seikoku´, pero seguía sin haber un resultado positivo.

El ´Seikoku´ era como una silenciosa playa en medio de una marea baja.

– -Algo mal. Luces como si estuvieses preocupado por algo.-

De pronto, la escuchar a alguien hablando detrás de él, Ash volteó asustado. Una señorita con una mariposa negra estaba frente a él. La mariposa negra por supuesto era una máscara. Ya que solo cubría la parte superior del rostro, era fácil darse cuente de quien era ella.

-Huh…¡Princesa!-

Silvia miró a Ash.

-Uwaa, discúlpeme…-

Ash se disculpaba con Silvia mientras veía si había algún cambio emocional en ella.

Su deslumbrante cabello dorado estaba agarrado en un peinado muy maduro y se mantenía sujeto con los listones de un color rojo profundo. Los guantes largos que cubrían hasta su hombro daban la sensación de que era una total dama. En su mano derecha tenía un abanico que lucía como la elección de una chica de un alto estatus familiar.

Su vestido de noche era de color azul con piedras preciosas incrustadas en los lugares importantes, y se veía como si hubiese emergido de un lago en un día de verano. En contraste a su cintura que había sido ajustada fuertemente por Cosette, la parte inferior de su vestido se veía como planta de lirio.

Ash se sonrojó. Recordando las escenas de hacía unos momentos dos horas antes donde ambos estaban sobre la cama.

-Princesa… Esta realmente hermosa.-

Ash se sintió patético por tan carente vocabulario. Esto era porque Silvia era así de bella.

-N-No te quedes mirándome. ¡Es vergonzoso…!-

Cuando Silvia notó la mirada de Ash, sus mejillas se tornaron rosadas y tímidamente bajó su cabeza. Abrió el abanico y cubrió su boca con él.

-Lo siento…-

Ash también estaba apenado y giró su cabeza a un lado.

Había un momento de incomodidad entre ambos y después de un momento, Silvia habló:

-¡Es verdad! Escuché por Cosette. Se dijo que Eco y Prim se habían perdido juntas…-

Al escuchar, Ash volvió completamente en sí.

-Es verdad… Cosette en este momento está buscándolas. Si fuese posible, me gustaría tomar parte en la búsqueda también. Pero, el ´Seikoku´ no está reaccionando.-

-¡Que dices! ¿Cómo es eso posible…?-

En el momento que Silvia estaba poniéndose tensa…

-Disculpe, señorita. ¿Podría moverse a un lado?-

El hombre con su cara oculta como el resto de los invitados le hablaba a Silvia muy cordialmente. El lenguaje del hombre tenía un fuerte acento al Imperio.

-Ahh… Lo siento.-

Silvia inmediatamente se hizo a un lado.

-Gracias, Princesa Silvia- perdón, esta noche será la mascarada. Hehe… Sera mejor si mantenemos nuestras identidades en secreto.-

El hombre que parecía un noble habló como un poeta y se dirigió al interior del salón sin prisas. Aun cuando Silvia estaba usando su máscara, el hombre la había reconocido con solo una mirada.

Quien rayos es este hombre… Ash se sintió incómodo.

-¡Tu!-

Al momento siguiente, Ash gritó.

El misterioso hombre tenía a un acompañante con él. El acompañante al principio seguía al hombre desde atrás pero fue forzado a detenerse cuando Ash lo sujetó por el hombro.

-¡Tú eres…!-

Silvia emitió un gemido al ver al acompañante.

Ash furiosamente preguntó sin dudar:

-¡Milgauss… ¿Por qué estas tu aquí?!-

Para horror suyo, Milgauss intentaba entrar al baile con su máscara de siempre.-

-…Podrías retirarte, Ash Blake. No tengo nada que hablar contigo aquí.-

Milgauss permanecía en calma.

Ash no solo se sintió irritado porque Milgauss había mencionado su nombre completo a propósito, sino que también tuvo un mal presentimiento sobre eso.

-¿Que? Como te atreves después de haber hecho esas cosas…-

Cuando Ash iba a responder, notó algo.

El acento del Reino que Milgauss usaba no tenía nada del acento del Imperio. Milgauss es el Príncipe Julius. Había un incremento repentino en la probabilidad de lo que Silvia había dicho.

-Oops. ¿Podría ser que mi acompañante los ha ofendido?-

El hombre de antes se giró mirando hacia la puerta. La anterior atmosfera de tensión desapareció al instante.

Milgauss miró a Ash como queriendo que Ash observara en qué posición estaba.

A través de la máscara, la fiera presión que despedían ojos provocó que Ash temblara.

Milgauss entonces actuó como si hubiese perdido interés en Ash, se giró, y miró al hombre.

-No pasa nada. Solamente un malentendido. Nada para hacer un escándalo.-

Aunque él era un acompañante, Milgauss ni siquiera intentó hablarle de manera educada.-

Ash simplemente pudo mirarlos desaparecer entre la multitud.

En ese momento, Silvia le habló a Ash con voz temblorosa:

-Ese hombre… Lo conozco.-

-¿De verdad?-

-Así es. Él debe ser Klaus, el Barón de las tierras Wadanhuoer.-

Él nunca se esperó escuchar por Silvia el nombre del representante del Emperador del Imperio Zepharos. En su corazón, sintió la sensación como si alguien estuviese apuntando un cuchillo contra su cuello que estaba más que tenso que en la anterior pelea entre él y Milgauss.

Parte 5

Después de bañarse, Anya se vistió de vuelta en la vestimenta usual de su tribu.

Aunque el clima no estaba caluroso, seguía con la bufanda alrededor de su cuello. La misión anterior había requerido que se quitara la bufanda lo que la había hecho sentir una sensación de inseguridad alrededor de su cuello. Ahora, estaba mejor.

Después de eso, Anya se dirigió al arsenal para ver a Eco.

Parte 6

Al dar un paso dentro del arsenal, la atmosfera cambió significativamente en una situación ajetreada. ´Yggdrasill´ parecía estar en funcionamiento y el sonido del zumbido se escuchaba claramente.

Los Milleniums sobre el cuerpo de la maquina estaban brillando. Se escuchaba también el sonido de técnicos leyendo los datos mostrados en la pantalla.

Al parecer Eco ya estaba dentro de ´Yggdrasill´-La capsula.

Su ropa había sido removida y estaba desnuda.

Era como un bebe sujetando sus rodillas flotando dentro de la capsula.

Su hermosa silueta le dio a Anya una misteriosa sensación.

-Ahh, ¿no eres tú Anya-dono?-

El representante de los investigadores- Dr. Hoffman notó a Anya y caminó hacia ella.

-¿El experimento… ha comenzado?-

-Por ahora, no hay nada anormal. Todo va de acuerdo al plan.-

El Dr. Hoffman hizo una gentil sonrisa tal y como un hombre anciano. Pero este hombre había tomado a Eco como objeto experimental sin pensarlo siquiera un segundo. Esto ponía incomoda a Anya.

-Parece que a Anya-dono no le gusta mucho este experimento.-

Las palabras del Dr. Hoffman dieron en el blanco.

-¡N-No…!-

Anya se sintió apenada. Aunque lo negaba verbalmente, todos podrían darse cuenta de que estaba mintiendo con ver su rostro.

-No pasa nada. Aun eres joven.-

-Profesor… ¿Alguna vez ha tenido alguna duda? Aunque Eco sea un dragón… su apariencia es la de una chica.-

-¿Tengo alguna elección? Lo que soy ahora, es todo gracias a Klaus-sama. La última vez, cuando fui forzado a llevar a cabo experimentos inhumanos, me negué rotundamente y me enojé con el Imperio Zepharos. Al final, fui expulsado fuera de la capital Arkham. Durante ese tiempo, Klaus-sama fue mi salvador y me invitó a su centro de investigación privada.- Después de decir eso, el Dr. Hoffman dio un gentil tosido.

-Anya-dono, ¿para qué cree usted que se usa el ´Yggdrasill´?-

-N-No lo sé.-

-No me sorprende. Incluso yo no tenía idea al principio. Solo me di cuente después de leer la opinión de Milgauss-dono.-

-¿Qué escribió Milgauss-sama?-

-Se dice que, hace mucho tiempo… cuando el reino antiguo alcanzó su apogeo, los humanos y dragones podían incluso controlar la vida. Al ver por primera vez este ´Yggdrasill´ Milgauss-dono supo que era una herramienta medica.-

-¿Medica…?-

-Contrario a los tiempos modernos, todos los dragones en los tiempos antiguos podían transformarse en un Maestro. Pero por supuesto hay excepciones. Esta máquina es usada para dragones que no pueden transformarse en un Maestro… Básicamente, era para dragones con discapacidad.-

Anya finalmente entendió el punto del Dr. Hoffman.

-En otras palabras, nuestro plan es usar esta función…. ¿para despertar a Eco?-

-Es correcto. Vamos a comprimir la enorme magia del Millenium dentro de su cuerpo y forzar a salir su verdadero ser.-

-Pero… ¿Por qué ahora? Mañana es el congreso continental ´Elysium´, iniciar un experimento en un momento tan importante es para…?-

-Eso ya no tiene nada que ver conmigo.-

La respuesta del Dr. Hoffman ya no era la de un anciano amable. Simplemente respondió fríamente.

-Simplemente estoy siguiendo las órdenes de Klaus-sama. Anya-dono, ¿no obedeció también usted las ordenes de Milgauss-dono de capturar a la joven dragón Eco?-

-Es…verdad.-

Las palabras del Dr. Hoffman eran como una espada de hielo que atravesaba el pecho de Anya.

Parte 7

Eran las siete de la tarde.

La mascarada que intentaba reunir a todas las personas de diferentes países había dado inicio justo a tiempo.

La sede estaba localizada en el piso más alto del Palacio Fontaine.

El Palacio Fontaine que había sido famoso por su sencillo diseño tenía solamente este salón de baile diseñado grandiosamente en el estilo Chevron.

En la pista de baile al medio del salón, hombres y damas se sujetaban de las manos danzando con gracia de acuerdo al ritmo de la música. Alrededor de la pista de baile había también barras, mesas, sillas y sofás. Un número de invitados estaba platicando ahí.-

Mirando a esos caballeros y damas ocultando sus rostros detrás de esas máscaras y reunidos juntos, Ash en secreto sintió que este no era un lugar al que él perteneciera.

Ash evadió la multitud ágilmente, se dirigió hacia Silvia y dijo:

-¿La Princesa ya está acostumbrada a este tipo de bailes verdad?-

-Estás equivocado. Un ciudadano de los Caballeros debe enfocarse en la sencillez… No es deseo nuestro organizar una fiesta tan ruidosa… Aparte de eso, ¿podrías no dirigirte a mi como ´Princesa´?-

-¿Por qué?-

Ash no sabía cómo reaccionar ante esto. Silvia inesperadamente permaneció firme. Estaba haciendo una cara de insatisfacción. Como su máscara cubría el área alrededor de sus ojos, Ash podía juzgar su expresión solamente por sus labios.

-¿Para qué crees que es esta mascara? Si sigues diciendo ´Princesa´, todos sabrán quien soy.-

-Ahh… Tienes razón.-

-Tsk, ¿Podrías usar algo tu cerebro?-

-¿Entonces cómo debería llamarte?-

-¡Err…!-

Silvia fue silenciada por la inesperada pregunta. Su rostro se tornó rojo en un abrir y cerrar de ojos.

Después de unos segundos, Silvia dijo:

-…Puedes decirme Sylvie.-

La Silvia frente a él era tan atractiva que lo hacía querer darle un abrazo.

-Entonces…-

Ash pasó saliva.

-Sylvie.

Su corazón no paraba de brincar. Como reaccionando ante las sensaciones de Ash, Silvia bajó su cabeza y actuó tímidamente como para prevenir que se escucharan los latidos de su corazón.

Ash se preparó mentalmente y abrió sus labios secos.

-Silv- Uwaa!-

En ese instante, Ash con un ´Don´ fue empujado a un lado por alguien y cayó al suelo. Antes de que pudiese reaccionar, Silvia estaba rodeada por tres hombres.

-Mi hermosa ojou-san. ¿Podría tener el honor de que sea mi compañera de baile?-

-¡Aunque su rostro este cubierto, el elegante aire alrededor suyo no pude ser ocultado ante mis ojos!-

-¡Espera! ¡Yo estaba primero aquí!-

Ash estaba sorprendido. Aunque esos hombres tenían puestas sus máscaras, a juzgar por sus acciones, no eran simples personas. Estos hombres debieron notar la diferente presencia creada por Silvia.

-Esperen… estoy confundida con tantos de ustedes invitándome tan de pronto…-

Si fuese la Silvia de siempre, los hubiese rechazado cruelmente. Pero, en este momento, ella era simplemente una chica que tenía poca experiencia en estas cosas.

-Aunque ella sea lo que usted siempre ha visto, en realidad, es muy tímida y temerosa de los extraños.

Ash recordó lo que Cosette le había dicho. Ella era digna de ser la sirvienta de Silvia pues notaba todos los detalles.

Después de que Ash pensó esto, había aún más hombres aproximándose a ella. La cantidad de hombres rodeándola habían incrementado de tres a cinco.

Ahora eran diez. Las voces que invitaban a Silvia a ser su pareja de baile comenzaban a subir de tono.

Los invitados alrededor comenzaron a notar el ruido y los observaron con curiosidad.

-Sobre eso… no siento ganas de hacerlo en este momento…-

Tal como hormigas rodeando el azúcar, el número de hombres rodeándola seguía aumentando.

Enfrentando a todos los apasionados hombres, Silvia comenzaba a sentirse abrumada.

-¡Hey, Ash!-

Pero de pronto gritó el nombre de Ash como si deseara que Ash fuese en su ayuda.

Después de tomar la decisión, Ash sacó a Silvia a través de la pared de hombres.

Se escucharon voces de desaprobación alrededor.

-¡Hey, donde están tus modales!-

-¡No podrías tomar tu turno!-

-¡Aunque sea una mascarada, debes mostrar tus modales!-

Ustedes son los que no tienen modales… refunfuñó Ash dentro de sí y siguió empujando hacia adelante.

Esos débiles nobles no pudieron siquiera permanecer en sus posiciones al ser empujados por Ash. Y no pudieron evitar abrir camino. Eran a lo mucho nobles que habían crecido siendo protegidos. Naturalmente, no eran rival para Ash que había pasado por estricto entrenamiento en términos de fuerza en la academia de jinetes de dragón.

-¡Waa!-

Un mesero vestido de negro inmediatamente protegió las valiosas copas con vino al ver a Ash aproximarse hacia él.

En unos instantes, ya no estaban rodeados y su vista panorámica era más amplia. Al mismo tiempo, la música subió de volumen.

-¿Ehh…?-

Ash se detuvo.

Un grupo de personas estaban tomadas de las manos danzando en parejas. Ash se dio cuenta de que por error habían corrido hacia la pista de baile.

La numerosa cantidad de vestidos de gala hacían que el escenario luciera como cientos de flores abriendo sus pétalos al mismo tiempo.

Cada vez que las damas en la pista de baile giraban sus cuerpos, sus largas faldas giraban como una rosa gigante.

-¡D-Debemos regresar! ¡Princesa!-

-¡No te dije que no me llamaras Princesa!-

-¡Este no es momento para discutir por esas cosas!-

Para los dos que estaban en medio de la pista de baile discutiendo, repentinamente se escucharon aplausos a su alrededor.

-¿Q-Que pasa?-

Como se veía, querían dar ánimos para que ambos bailaran. Probablemente había sido la distinguida presencia de Silvia que había captado sus atenciones. Ash era simplemente un personaje secundario.

-¿Qué debemos hacer ahora, Princesa?-

Ash estaba confundido y giró a ver a Silvia. Viendo a Ash apenado, Silvia rio.

-¿De… De que se ríe, Princesa?-

-Por nada. Por ahora, solo podemos devolverles el favor a los invitados.-

-¿Ehh…?-

Opuesto a lo que se esperaba, Silvia tomó la iniciativa en tomar las manos de Ash.

-¡Espera! ¡No sé nada de baile!-

-Debiste haber aprendido lo básico de un baile de salón en la clase de educación física, ¿no?-

-E-Eso creo…-

-Bueno, todos están mirando. Comenzaré yo, solo debes seguirme.-

-De acuerdo… Lo intentaré.-

Ash imitó las acciones de los invitados y sujetó la cintura de Silvia con su mano. Su cintura era tan delgada como la de una muñeca.

En sintonía con el suave vals, Ash y Silvia comenzaron a bailar. La distancia entre ellos era tan cercana que podían sentir la respiración uno de otro. Esto hacia que la cabeza de Ash le diera vueltas. Aunque habían algunas pocas veces que él casi tropezaba con los pies de Silvia, a ella no le preocupaba e incluso se encargada de disimularlo por Ash.

No mucho después de eso, los danzantes alrededor y el ritmo de la música habían desaparecido de los pensamientos de Ash.

Comenzando con la respiración de sus labios con brillo labial en ellos, la sensación de la palma de su mano, hasta la suave sensación que sentía cada que sus cuerpos se rozaban uno con otro además del olor a rosas…

Mientras danzaban, Ash sintió como si fuese a perder el sentido.

Como para regresarlo a la realidad, Silvia se quejó con Ash.

-Como sea, todo fue tu culpa por no tomar tu posición apropiadamente desde el principio.-

-…¿A qué te refieres?-

Preguntó Ash al tiempo que tropezaba con los pies de Silvia. Ash entendía para nada lo que le quería decir.

-Desde el principio cuando entramos al salón, te mantuviste siguiéndome ¿? No importa como lo vea, solo te veía como mi acompañante. Es por eso que esos tipos intentaron acercárseme…-

Ash sonrió de mala gana.

En tal momento, Silvia incluso pensaba en regañarlo. Aunque iba mucho con el estilo de ella, lo que vino enseguida le dio una enorme sorpresa a Ash.

-P-Pero… Te viste bastante bien…Err…Mientras corrías sujetando mi mano.-

-¿Princesa…?-

-¡N-No es nada! ¡Olvídalo!-

Silvia inmediatamente dejó de hablar y enfocó su mente en bailar.

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Parte 8

Después de bailar, Ash llevó a Silvia a un rincón del salón.

Ash deseaba relajarse por un momento de estar ante los ojos de los demás. Él pasó una copa de bebida a Silvia que había recibido de un mesero.

-Gracias.-

Después Silvia cuyo rostro estaba rojo gracias a él, tomó un sorbo de la copa. Aunque el baile de salón lucia elegante, después de intentarlo, él se dio cuenta de que en realidad requería un montón de energía.

Ash tomó la copa y bebió de ella. Él liquido en la copa era jugo de limón que sabía un poco dulce y acido. Podía sentir que el jugo era absorbido por su ejercitado cuerpo.

Por cierto, ¿no deberían haber noticias ya de Cosette?… se preguntó Ash. Había sido una hora desde que había visto a Cosette.

– -Discúlpeme, ¿podría hablar unas palabras con usted?-

De pronto una voz desde atrás que regresó a Ash a sus sentidos y lo hizo girar.

-¡Tu…!-

Al ver a la persona, Ash perdió la compostura.

Ocultó a Silvia detrás de él y miró a la persona.

-…¿Tienes algún asunto con nosotros?-

Después de que Ash preguntó fríamente, esa persona simplemente respondió con una sonrisa.

-Hmm. Parece que estoy siendo una molestia.-

Él era el joven noble que habían conocido no hacía mucho. Si la predicción de Silvia era correcta, era Klaus, Barón de las tierras Wadanhuoer. Milgauss lo seguía por detrás como una sombra.

Aunque su encuentro anterior casi había terminado en una pelea, Klaus aun así trataba de saludarlos con intención. Debería de haber un límite de que tan cabeza hueca pudiese ser.

Klaus ignoró a Ash y miró a Silvia. Enseguida con gracia acercó su mano hacia la de ella.

-Su baile es excelente. ¿Me gustaría saber si tendría el honor de bailar con usted?-

-¡Estas bromeando! Porque intentas poner tu- –

-¡Ash! ¡Espera!-

Silvia inesperadamente detuvo a Ash. Después de rechazar de manera indirecta a Klaus, ella miró a Milgauss.

-Si este hombre es mi pareja de baile, lo permitiré.-

-¡Haha! Quien iba a pensar que sería rechazado mientras que a este acompañante le haría una invitación… Tienes buen gusto.-

No solo sus acciones no enfadaron a Klaus, él incluso sonrió. Las palabras de Silvia deberían haber roto su orgullo pero era como si ni le hubiese molestado. Se veía como un orgulloso hermano mayor ante el cual su hermano menor era admirado.

-Ya que la dama lo ha propuesto- –

Klaus miró a Milgauss mientras sonría.

Milgauss permanecía en silencio. Se veía como si se hubiese hecho uno con la máscara inexpresiva que tenía. Viendo que Milgauss no respondía, Klaus se encogió de hombros y dijo:

-Kuku, no tienes permitido negarte. No olvides que tú en este momento eres uno de mis acompañantes.-

Parte 9

Milgauss bailaba con Silvia mientras sujetaban las manos uno del otro.

Era mejor describir esto como un hermoso espectáculo que como un baile de salón.

En contraste a la atractiva Silvia, el cabello de Milgauss seguía con la mezcla de color rojo y blanco. Aunque él daba una peligrosa sensación, era innegable que la mascarada le daba una buena forma de escape.

El baile de salón era un simple decir. En realidad, Ash sabía que este baile se desarrollaba de muchas formas afectado por la diferencia de cultura y estilo de cada país.

Lo que Milgauss y Silvia estaban bailando en este momento era sin duda alguna el baile tradicional del País Caballero Lautreamont.

Ash estaba tan enfocado viéndolos bailar que se había olvidado del enojo previo.

Pero Ash no era el único que estaba impactado.

Sin darse cuenta, todos estaban cautivados por el baile de Milgauss y Silvia.

En este momento, las personas bailando en la pista eran solo dos.

Ocupaban el espacio por completo. Como si los bendijeran, las orquestas estaban en el clímax de la música.

Siguiendo los movimientos de su vestido de gala, Silvia bailaba con fluidez.

Frente a Silvia, Milgauss marcaba el ritmo del baile.

Se veían como una combinación de luz y sombras, aun así su baile era perfecto.

-Wow… Es la primera vez que veo un baile tan grandioso.-

Klaus era quien admiraba el baile parado al lado de Ash hablando con admiración en voz baja.

Parte 10

El baile de las dos personas finalizó silenciosamente como una puesta de sol.

Milgauss permaneció en silencio todo el tiempo. Le regresó a Silvia a Ash como si devolviera un libro y se alejó en silencio.

-Ciertamente su indiferente actitud me da algunos problemas.-

Klaus hizo una disgustada sonrisa y desapareció entre la multitud mientras iba detrás de Milgauss.

Ash analizó con cuidado el rostro de Silvia.

-¿Has dado con alguna pista? La verdadera identidad de Milgauss podría ser…-

-No… No estoy segura. Ya que era muy pequeña la última vez que vi a Anii-ue… Pero, el baile de Milgauss definitivamente se originó en el País Caballero Lautreamont. Estoy segura que él tiene una larga historia con el País Caballero.-

Murmuró Silvia.

– -Ash-sama.-

En ese instante, alguien susurró al oído de Ash.

-¡Cosette!-

Ash se dio vuelta. Cosette estaba ahí, con franco y serio rostro habló:

-Las sirvientas que lideran la búsqueda en el palacio antiguo han encontrado a Prim Onee-chan.-

“Yggdrasill ~A.S.B.1365.7~” se cierra.

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