Capitulo 5 – La Tumba de Mordred


– ¡Paren! ¡Por favor paren…!

Ansarivan era destruida justo frente a Silvia

Era un acto de destrucción.

En la plaza St Durham que era un lugar para que la gente se relajara, estaba una bestia-gris, la Necromancia, atacando enloquecidamente.

A cada paso que la Necromancia daba las edificaciones colapsaban frágilmente como troncos.

Las piernas de Silvia se sentían débiles y cayó al suelo.

-¡Princesa, por favor tranquilícese!-

Aunque Ash estuviese gritando a su lado, Silvia estaba asustada y no respondió.

Aaa…… ¿un sueño?

Silvia miraba los sucesos pasados desde lo alto. Se sentía a sí misma como un espíritu.

-Que vergonzoso de mi parte quedarme en este momento paralizada sentada en el suelo……

Silvia en lo alto entre los aires se sentía así de ´inútil´ esa era la única palabra que podía usarse para describirla.

Que inútil soy, no me asombra que Ash me reprendiera.

-¡De que te ríes…… que clase de princesa eres! ¡De que familia de caballeros de la realeza eres! ¡Si de verdad eres una excelente monarca, entonces pruébanoslo!-

Ash levantó su mano derecha.

-¡Discúlpame pero no es una ofensa!-

Tal como ella lo recordaba, Ash abofeteó a Silvia en el rostro.

Gracias a ese cruel golpe, Silvia logró escapar de las cadenas del miedo, y estaba determinada a pelear lado a lado con Ash.

Aunque ese incidente había ocurrido unos meses atrás, se sentía como si hubiese sucedido hace años.

Probablemente era debido a que ella había estado viviendo su vida al límite durante los pocos meses pasados, ella lo sentía así. Además, los cambios de su vida en la academia habían ocurrido después del nacimiento de Eco.

– ¿Por qué es así?

Silvia de pronto sintió que algo no estaba bien.

Sintió algo mientras miraba a la Necromancia desde su perspectiva.

– ¿Reconozco la Necromancia? Como puede……

En realidad, esta era la primera vez que Silvia atestiguaba tan escalofriante monstruo.

De hecho, ella nunca había visto en toda su vida tan enorme dragón de cabello negro.

Sin embargo, Silvia ahora sentía que la Necromancia le parecía bastante familiar.

– ¡Podría ser!

Silvia tenía una idea.

Una vez que se dio cuenta, pensó que como pudo haber sido tan desatenta.

– ¿¡Es Mordred!?

Mordred era el compañero del hermano Julius, pero había sido asesinado personalmente por Julius.

– ¡Si! ¡Ese rostro y esas acciones…… en efecto se ven como los de Mordred! ¡Fui muy descuidada, como no me di cuenta antes!

Parte 2

La mañana del quinceavo día del mes de cáncer.

-¡Mordred!-

Finalmente he descubierto una pista crucial- en ese instante Silvia, saltó estando encima de la cama.

-¿Er…Estoy en…?-

Silvia no sabía muy bien.

El escenario enfrente de sus ojos no era el conocido techo de la casa de Epona.

Después de ver alrededor otra vez, Silvia finalmente recordó….

-Lo había olvidado….-

…Esta es la recamara de Silvia en Ciudad Fontaine. Silvia estaba postrada sobre la cama con un pabellón y rodeada por lujosas cortinas.

-¿Está despierta, Princesa?-

Cosette quien estaba esperando en la habitación lentamente jaló las cortinas. Silvia se sintió aliviada al ver su gentil sonrisa.

-Buenos días, Cosette.-

-Buenos días, princesa. Hace un momento, pensé oírla decir el nombre de un hombre…. Aun cuando usted está prometida en secreto a Ash-sama, y aun así está pensando en otra persona. Siento desagrado por el infiel comportamiento de la princesa.-

Desafortunadamente, las pocas palabras de Cosette perturbaron el tranquilo humor de Silvia.

-¡N-No digas tonterías! ¡Mordred es un nombre de dragón!-

-Hehehe, solo bromeaba, pero en realidad no negaste la frase ´prometida en secreto a Ash-sama´.-

Las mejillas de Silvia de pronto se acaloraron.

-¡No es nada así! ¡Es solo que hay muchas cosas que debo poner atención, solo se me olvido esa parte!-

-Entonces trataré de creer que lo que dices es la verdad. Hehehe.-

Después de que Cosette rio a propósito, jaló las cortinas de la cama. Entonces caminó hacia la ventana y jaló las cortinas que cubrían las ventanas.

Los brillantes rayos de la mañana inundaron el interior de la habitación enseguida.

Silvia bajándose de su cama habló detrás de Cosette:

-Hey, Cosette. Antes del desayuno, me gustaría ir a un lugar.-

Cosette sonrió mientras contestaba.

-Es mi responsabilidad cuidar de la Princesa. Estaré feliz de seguir a la Princesa aunque sea  a ambos extremos del fin de la tierra.-

Parte 3

No podían verse demasiadas personas temprano por la mañana en el centro de Ciudad Fontaine.

Las tiendas también parecían estar cerradas hoy. Una calle vacía llena de una fría brisa ligera que se adecuaba muy bien a esta temporada de primavera.

Silvia se puso su casco de la academia que usaba para montar su dragón, para cubrir sus ojos y además se puso su uniforme.

Al ver el atuendo de Silvia, nadie en la calle se imaginaria que ella era la Princesa cuarta. Al contrario, era Cosette quien en su atuendo de sirvienta yendo detrás de ella, era la que se veía más llamativa.

Había ocasiones en que los guardias se aproximaban a ellas por chequeo de seguridad, pero tan pronto como Silvia levantaba su rostro-

-¡¿No es usted la Princesa?! ¡Disculpe por molestarla!-

Todos sin excepción se disculpaban haciendo reverencias e inmediatamente se largaban.

Más tarde, Silvia llegó al área del mausoleo al lado oeste de la ciudad.

Este no era un mausoleo común, sino uno especial que era usado como cementerio para los dragones.

Había dos vigilantes en guardia en la entrada del mausoleo.

-…¿?-

Silvia estaba confundida.

Nunca había ningún guardia en esta área. No había nada que pudiese ser robado por ladrones en este mausoleo.

-¿Princesa? ¿Por qué vendría usted a este tipo de lugar?-

Los dos guardias reaccionaron de la misma manera que esos vigilantes anteriores, y Silvia y Cosette fueron dejadas pasar al mausoleo.

-Vamos, Cosette.-

-Sí, Princesa.-

Silvia decisivamente cargó hacia el mausoleo.

Se decía que las cenizas de Mordred estaban colocadas en el subterráneo del mausoleo. Tal vez la razón por la que el Paladín había hecho esto era para enterrar el nombre Mordred junto con sus cenizas.

Después de caminar un tiempo por las escaleras de piedra, Silvia llegó a su destino.

Inesperadamente, había ya visitantes en la tumba de Mordred.

Una mujer en armadura.

Un esbelto y alto caballero.

Y una mujer que tenía la estatura de una niña.

Estaba también un basilisco parado detrás de la pequeña mujer. Se dice que el Basilisco es de la misma especie que un Asia. Es una bestia que tiene el aspecto de un lagarto.

Si era posible, Silvia no quería toparse con las tres personas y la bestia. Eso era porque siempre había problemas cuando se los encontraba.

-¡Ane-ue! Y también… Glenn-dono y Avdocha-dono!-

Al oír el saludo de Silvia, los tres giraron sus cabezas al mismo tiempo.

Verónica fue la primera en hablar de los tres.

-¡¿No eres tu Silvia?! ¿Por qué viniste a este lugar?-

Los ojos de Verónica eran tan fríos como solían ser, como un águila que había encontrado su presa. Aunque Silvia temblaba, aun así respondió calmadamente.

-Estoy aquí porque recordé algo. Ane-ue ¿por qué estás aquí? Además… dejando de lado a Glenn-dono, ¿Por qué está Avdocha-dono aquí también?-

-¡Que! ¿No te alegra que estemos juntas? ¿Quieres que desgarre tus ropas de nuevo? ¿Quieres mostrar ese par de pechos como de vaca enfrente de tu ex-prometido?… ¡Ouch!

Verónica sin ninguna advertencia golpeó la cabeza de Avdocha con sus Guanteletes puestos, lo que la hizo gritar de dolor con lágrimas en sus ojos.

Ese puño debía de doler mucho… Silvia sentía pena por ella. Ya que Silvia había probado el dolor de ese par de nudillos numerosas veces.

-Avdocha, cuando se te dio el derecho de reprender a mi hermana.-

-Uuh. ¡Tirana! ¡Ahora mi cabeza esta inflamada!-

La dama, Avdocha Kiltzkaya era llamada ´Avdocha La Convicta´ por las multitudes, era una ex-terrorista y ahora era la líder de las fuerzas extranjeras en el país caballero. Anteriormente, durante la visita de Verónica a Ansarivan, ella había provocado muchos problemas a Silvia.

-Sí, así que todavía tienes energía extra para decir tonterías.-

-¡Ouch! ¡N-No golpees mi cabeza más o sino ya no podré crecer más alta!-

-¿Ya has pasado los veinte años y aun piensas que puedes crecer más? ¿Qué broma es esa?-

-¡No seas mala!-

Incluso Avdocha no podía hacer nada frente a Verónica. Como ella parecía una niña, en este momento ella era como una niña siendo reprendida por algunas travesuras.

-Ha pasado un buen tiempo, Princesa Silvia.-

Glenn saludó e hizo una reverencia frente a Silvia, sin preocuparse por la discusión de Avdocha y Silvia. Él seguía siendo el mismo tipo atractivo que deslumbraría tus ojos.

Glenn era el mejor amigo de Julius y también el ex-prometido de Silvia. Aun después de que su matrimonio fuese cancelado, seguía penoso para ella encontrarse con él.

-Glenn-dono, me alegra verte por aquí.  Pero volviendo al tema, ¿por qué estás aquí?-

-Yo responderé esa pregunta.-

La armadura sobre su cuerpo hizo un nítido sonido cuando Verónica se dio vuelta. Tal y como si hubiese perdido interés en un juguete, Avdocha fue dejada de lado.

Verónica con un tono tan pesado como su armadura, dijo:

-En realidad, las cenizas de Mordred han sido robadas.-

-¿Cuándo fueron robadas?-

-No estoy segura de cuándo. De todos modos nadie esperaría que alguien quisiera robar cenizas. Este mausoleo no tenía guardias antes de esto. Tal vez… Fueron robadas hace años y es que no nos habíamos dado cuenta.-

-…¿Entonces cómo fue que ustedes se dieron cuenta ahora?-

-Obviamente fue por la pista del incidente del Mausoleo Willingham. El enemigo obviamente está usando las cenizas de los dragones como materiales para hacer armas. Es por eso que he dado la orden de revisar en cada mausoleo que tenga tumbas de dragones.-

-Y quien ha estado a cargo de la revisión han sido las fuerzas extranjeras lideradas por mí.-

Verónica no se molestó por Avdocha que quería algo de crédito, y dejó caer sus hombros.

-Y los resultados son exactamente los que ves.-

-¿Qué quieres decir?-

-Las cosas son tal y como las esperé. Muchos de los huesos de dragón fueron robados de todas partes del país.-

-Como pudo ser…-

Silvia apretaba sus dientes.

Los enemigos no estaban solo un paso adelante, sino dos o tres pasos adelante.

Este tipo de técnica cobarde debía ser del Imperio Zepharos quienes sabían bien que las “Maquinas nunca serían capaces de ganar contra los dragones”.

-Hay otra cosa, Silvia. Escuché sobre tu heroica pelea en el Mausoleo Willingham mientras montabas encima de Lancelot. Estoy orgullosa de ti.-

-Ee…-

Por un momento, Silvia no entendió lo que Verónica decía.

Solo unos momentos después, finalmente lo sintió desde el fondo de su corazón.

Es cierto…Verónica me elogió.

-Gracias anee-ue.-

Después de que Silvia le agradeció sonriendo, el rostro de Verónica se puso rojo y miró a otro lado.

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-Hmph… no te emociones aun. Aun eres una chiquilla y tu prioridad es aspirar a ser un Ark-Dragner. Entonces removeremos a ese bastardo Oswald de su trono.-

-A-Anee-ue.-

Silvia se sintió incomoda.

Verónica odiaba totalmente a su padre que no era nada más que un plebeyo, hasta el punto que lo llamaba ´bastardo´.

-Como sea… tengo algo que decirte anee-ue.-

Silvia mostró una seria expresión.

Quizás por sentir un anormal aire de seriedad alrededor de Silvia, Verónica asintió en silencio y le permitió continuar hablando.

-Tiene algo que ver con anii-ue. Hace unos pocos días, me topé con un tipo llamado Milgauss en el Mausoleo Willingham. Él es el secuaz del Imperio.-

-Tengo un reporte sobre ese hombre… entonces, ¿qué tiene que ver él con Julius?-

-Escúchame con atención. Aunque sea tal vez solo mi intuición… Creo que ese Milgauss es anii-ue.-

-¡Eso no tiene sentido!-

La persona que gritó estruendosamente no era Verónica sino el callado Glenn que estaba de pie al lado de ella.

-¿Glenn-dono?-

-¡Es imposible! ¡Ese hombre sigue vivo… y se ha convertido en un espía activo para el Imperio… eso es totalmente indignante!-

Silvia podía entender cómo se sentía Glenn. Glenn y Julius eran mejores amigos cuando ellos estudiaban en Ansarivan.

-Hablando en general, que pruebas tiene Silvia-sama.-

-Tranquilo Glenn, esa persona a la que le estás hablando es mi hermana.-

Verónica era como una entrenadora de bestias tratando de domar una bestia al sermonear a Glenn.

-Lo… siento.-

Incluso una persona como Glenn se arrodilló y se disculpó en ese instante como una bestia siendo golpeada con un látigo.

-Aún tengo algo que reportar a anee-ue. Tú acabas de decir que las cenizas de Mordred fueron robadas… Después de pensarlo cuidadosamente, la Necromancia que atacó Ansarivan se parecía un poco a Mordred.-

Verónica se quedó paralizada al escuchar.

-…Silvia, no debes decirle a nadie sobre esto. La verdad de que Julius sigue vivo causaría un enorme impacto en la familia Caballero. Además Mordred que se sospeche que sea la Necromancia es otro problema… Esta información debe ser mantenida confidencial. ¿Entiendes?-

-Si… anee-ue.-

Prometió Silvia inmediatamente sin pensarlo ni un segundo.

Parte 4

Silvia se separó de Verónica y el resto en la entrada del Mausoleo.

-Ahora regresemos al pueblo.-

-Si princesa. Aún no hemos decidido que usara esta noche.-

-¿Para la mascarada…? Aunque sea triste de decir, no añoro por ello.-

Suspiró Silvia.

-Ara, esta es una buena oportunidad para invitar a Ash-sama. De todos modos, esto es una mascarada. La diferencia de estatus sociales puede ser dejada a un lado temporalmente. Solo necesitan dejarse llevar por el ambiente… Y así los dos estarán solos en un balcón al terminar el baile. Con los sagrados rayos de la luz de la luna de fondo, ambos se besarán apasionadamente mientras se abrazan el uno al otro.-

-¡Que cosas sin sentido estas murmurando! Has estado leyendo demasiadas de esas novelas de tercer grado [1].-

El rostro de Silvia estaba como si estuviera en llamas. Después de reprender a Cosette, recordó el escenario durante la hora de la cena de ayer.

Oswald sospechó que Ash y Silvia no tenían una relación normal. Ash que había sido interrogado al final juró que nunca tocaría ni un pelo del cabello de Silvia.

“La Princesa y yo….. no estamos en una relación”

Esas palabras que Ash había usado para suplicarle a Oswald seguían repitiéndose en la mente de Silvia.

¿Paladín? ¡Él es solo un tipo inútil! ¡Pero Ash estaba tan asustado que el uso el ´no estamos en una relación´ como escudo!

Silvia se estaba volviendo loca.

Pero lo que la confundía mas eran sus propios pensamientos. Ella solo escuchaba las palabras ´no estamos en una relación´ pero por qué se estaba tan furiosa por esto ¿?

-¡Arrgh! ¡No lo soporto! ¡Que pasa conmigo!-

Cosette viendo a la preocupada Silvia, sonrió.

-¡La princesa también ha iniciado ya el recorrido de la juventud!-

“Reunión ~A.S.B.1365.7~” se cierra.


1.Tercer grado es considerado el grado bajo (el primero es el alto) y usualmente este es sobre hentai, para quienes no sepan que es hentai, googleenlo…

Un pensamiento en “Capitulo 5 – La Tumba de Mordred

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